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Ritmos circadianos

La vida en la tierra no se manifiesta de forma constante a lo largo del día. Los animales, las plantas e incluso los organismos unicelulares varían su actividad con un ritmo sincronizado al ciclo de rotación de 24 horas del planeta. Esto ocurre gracias a la presencia de un reloj circadiano que, en organismos superiores, debido a su complejidad, es considerado un auténtico sistema medidor del tiempo, el ritmo circadiano.

El sistema circadiano está constituido por un conjunto de estructuras que generan, coordinan y sincronizan el ritmo de sueño-vigilia y el resto de ritmos circadianos, tanto internamente como con el ambiente, sincronizando la fase de los diferentes ritmos con el ciclo de luz-oscuridad natural. Este sistema está compuesto por: un marcapasos central, osciladores periféricos, un reloj molecular, retina, glándula pineal y vías de entrada y salida de la información.

Estas variaciones periódicas o ritmos biológicos regulan nuestra actividad metabólica, hormonal y conductual diaria. Son ritmos auto-sostenibles y persistentes, y tienen un gran valor adaptativo mediante el cual nuestro organismo modela y construye una representación del tiempo externo, con el que es capaz de establecer un modelo coherente y concordancia entre los sucesos ambientales y la organización de sus propias funciones biológicas para poder reaccionar a condiciones externas más o menos previsibles.

Los ritmos circadianos nos ayudan a estructurar los patrones del sueño, en lo que denominamos ciclo de vigilia-sueño. Los relojes biológicos principales ubicados en el núcleo supraquiasmático producen melatonina, una sustancia que actúa como reguladora del sueño, entre otras funciones. Durante la noche se produce una secreción de esta sustancia y una disminución general de las funciones neuroconductuales. Este incremento de los niveles de melatonina correlaciona con un aumento de la somnolencia, y también con el descenso de la temperatura corporal.

La presencia de luz diurna o la contaminación acústica durante la noche pueden alterar la producción de melatonina, y por lo tanto, trastocar los ritmos circadianos. En caso de que el niño duerma siesta no deben hacerse muy cerca de la hora de acostarse, ya que puede retrasar el sueño de la noche.

Un niño tiene mayores necesidades de sueño que los adultos, y es importante que se respeten las horas que necesita de descanso. Hay que procurar que la rutina a la hora de acostarse sea constante y placentera:

  • Hay que avisar a los niños de que falta poco tiempo para que llegue la hora de ir a la cama.
  • Mantener las actividades como bañarse, cepillarse los dientes, leer cuentos…etc. Cada noche.
  • Para establecer una rutina las actividades como leer un cuento o dar un masaje suave consiguen que el momento sea tranquilo.
  • Hay niños que les gusta tener un muñeco especial para dormir o una manta, les da seguridad.

El sueño es de vital importancia para un correcto desarrollo del niño, y además podría interferir en el desempeño escolar. Por ello es importante que los padres le den la importancia que merece a las horas que los niños pasan durmiendo y ayuden a que sea tiempo de calidad.

 

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