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La teoría del apego y la alimentación infantil

La teoría del apego, desarrollada por John Bowlby, tiene una gran importancia en la constitución del niño, su desarrollo emocional y procesos de alimentación. se trata de un engranaje encargado de evaluar la seguridad y accesibilidad que nos ofrecen las figuras de apego.

John Bowlby (1977) “La teoría del apego es una forma de conceptualizar la propensión de los seres humanos a formar vínculos afectivos fuertes con los demás y de extender las diversas maneras de expresar emociones de angustia, depresión, enfado cuando son abandonados o viven una separación o pérdida”.

El término apego se puede definir como un vínculo afectivo que se forma entre un niño y un cuidador principal, a través de conductas de aproximación y protección. Para el autor este vínculo se establece durante el primer año de vida y considera esta unión como un factor determinante para la salud mental del niño.

La psicóloga estadounidense Mary Ainsworth en el año 1978 diseñó un instrumento de observación denominado situación extraña, definiendo los tres tipos de apego que se conocen en la actualidad:

  • Inseguro-evitativo (Tipo A): En la situación experimental el niño demostraba una situación de independencia respecto al cuidador principal. Se podía entender que esta actitud es saludable, debido a la autonomía mostrada, pero Mary Ainsworth descubrió a través del estudio de las visitas a domicilio que era todo lo contrario. El cuidador principal no respondía a la llamada del niño, y éste a través de la experiencia de otras situaciones había comprendido que no podía contar con la protección de su madre.
  • Seguro (tipo B): En la situación experimental si la madre abandonaba al niño dejaba de jugar por lo que desaparecía la conducta de exploración para activarse la de apego. Cuando regresaba, el niño se mostraba alegre y buscaba la proximidad con la figura de apego. Este sujeto al rato volvía a jugar, es decir, activaba de nuevo la conducta de exploración y se eliminaba la de apego. Por tanto este niño exploraba el entorno porque utilizaba como base segura a la madre.
  • Inseguro- ambivalente (Tipo C): El niño muestra un sentimiento de ansiedad, angustia y preocupación frente a la separación de la madre pero cuando esta regresa, este niño tiene sentimientos opuestos hacia su madre, es decir, se muestra ambivalente. Además no se calma con facilidad, ni la conducta de exploración se activa hasta que la madre regresa a la sala del experimento.
  • Desorganizado/desorientado (Tipo D): Este grupo es para aquellos niños que no se podían clasificar en ninguno de los anteriormente citados. Es la mezcla entre evitativo y del ambivalente porque presentan comportamientos y características de ambos estilos, como por ejemplo, el niño desea una búsqueda de proximidad hacia el cuidador, pero a la vez lo hace con sentimientos de tristeza.

Cuando queremos acercarnos a los trastornos alimentarios de la infancia y la niñez no podemos olvidar la importancia de los patrones relacionales con las figuras vinculares. El “ser alimentado” es una tarea imprescindible para la vida, y a través de ella se ayuda a que el niño regule sus enfados, diferencie emociones, sensaciones, etc.

En un estudio, Chatoor describió un trastorno de alimentación consistente en rechazo a la alimentación y trastorno de separación. Planteaba que el niño rechazaba comer en un intento de conseguir su autonomía y control sobre su madre. Esto se suele dar en el paso a la alimentación a cuchara, y en los tipos de apego inseguros. En estudios científicos se ha podido observar que la ansiedad social, la depresión y el apego inseguro son directamente proporcionales a los problemas de alimentación.

Las intervenciones terapéuticas que han tenido mejores resultados en esta problemática han estado enfocadas en la sensibilidad de los padres y mejora de relación con el hijo o hija. Es importante acudir a un profesional en caso necesario, y seguir unas pautas para que el momento de la comida sea tranquilo y agradable:

  • No obligar a comer, la comida debe ser un momento agradable
  • Procurar comer juntos en la mesa, se aconseja no encender la televisión, y no estar pendientes del teléfono
  • Respetar los horarios de comida, evitando dar alimentos entre horas
  • Los gustos alimentarios de un niño no tienen por qué coincidir con los de los padres, los niños aceptan algunos alimentos y rechazan otros, la mayoría de las veces terminan aceptándolos casi todos.
  • Procura ser un buen ejemplo para tu hijo.
  • También son necesarios ciertos límites: Respetar horarios, no cambiar mucho el lugar dónde se come, cantidades adecuadas a su edad…

 

Chatoor I. : Feeding and eating disorders of infancy and early childhood. In: Comprehensive Textbook of Psychiatry, Vol VII, Kaplan H. I. , Sadock B. J. , eds. Baltimore: Williams and Wilkins: 2704-2710.

Débora Diana Diez Gómez. (2016). Universidad. Valladolid: Enfermería.

Humberto Lozano Persano. (2006). La importancia del vínculo de apego en la nutrición infantil. DIAETA, 24, 144.

Margarita Alcamí Pertejo. (2006). Apego y alimentación. 2006, de Angelini Sitio web: www.psiquiatría.com

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